
un suelo
dos suelos
la pieza
el sol
la gente merodeando
saltando entre lo invisible
yo los veo
haces como trinos celestiales
calor que danza
pedacitos de piel dando vueltas
el humo de un desesperado cigarrillo
ella nos mira
un paso del tiempo para veedores
que no hacen más que tomar café en una mesa larga
el tiempo se ríe de nuestros pasos
y nos manda recuerdos a los oídos.
ya nadie observa.
la luz se fue
la palidez llega a la hora de después de la siesta
mundos ideales que se forman
en la cabeza de otro
en la mía.
una idea sale corriendo por el pasillo y se escuchan los quejidos de la otra
salgo a correrla y me meto en un embudo oscuro y cada vez más pequeño
me despierto
veo a mi alrededor
estoy babeando
otra vuelta más en un andar citadino.
